06 25 2017
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¡Detengamos la violencia electoral!

Coyuntura MexiquensePor: Monserrat F. García Deheza

El principal peligro para el país en estas elecciones no es el desprestigio de la máxima autoridad electoral con un consejero presidente desbocado, no son las campañas políticas mediocres, no son los partidos políticos violadores de la Ley Electoral, no son los candidatos independientes prefabricados. Como sea eso va y viene. Lo preocupante es que a menos de diez días de concluir las campañas electorales, la violencia es un indicador, hay una especie de decadencia política.

Parecía que en el año 2000 con la alternancia habíamos entrado a una etapa nueva de superación política pero nos quedamos esperando. En este proceso electoral 2015, ha habido siete asesinatos de candidatos a nivel ayuntamiento o diputación locales, esto en cualquier otro país sería gravísimo, me queda claro que en México; no.

Aquí, el discurso oficial de gobernación o del INE habla como si se tratara de una elección normal y la prensa en la vida cotidiana nos dice que está llena de anormalidades.

La violencia emana no sólo del crimen organizado, ni del vínculo gobierno-narco, sino también de organizaciones como la CNTE y la CETEG en Guerrero; quienes llaman a un paro nacional el primero de junio, alineando a tres medidas en términos electorales: la anulación del voto, quema de boletas y a impedir la instalación de urnas en todos los territorios que ellos dominan.

El mapa nacional se está poblando de banderas con el signo del peligro y no hay partido, municipio o cargo de elección que esté a salvo.

Los texcocanos tenemos lo propio, la presente elección peligra desde la campaña al estar fundamentada en la violencia, en la intimidación, en las mentiras, en el adoctrinamiento de las clases menos favorecidas del municipio.

¿Quién y cómo violenta?

Un movimiento apadrinado por el “Grupo Atlacomulco”, cuya organización goza de pésima reputación, promotor de violencia, fraudes, ocupación ilegal de predios, monopolización de recursos federales para hacer campaña, movilización de sus miembros para la obtención de beneficios para sus partidarios. Que establece colonias irregulares completas en donde cientos, miles de familias que habitan ahí, son los contingentes con los que presionan esporádicamente a los gobiernos para obtener beneficios.

¿Qué se puede esperar de un “líder” de este tipo en Texcoco?

La integración irregular de transporte, la ocupación de predios en muchas comunidades del municipio, la precarización económica, cultural, social, robo, homicidios como ha sucedido en muchas entidades del país, el hostigamiento incontrolable a los medios comunicación y periodistas, como ha ocurrido en los últimos días con el gremio periodístico local; llamándolos “prostitutas mediáticas” y demandándolos por soserías infundadas.

La historia reciente nos muestra que quienes participan del esquema anterior, se han convertido en presidentes municipales, diputados federales y obtienen jugosas concesiones y franquicias por parte del gobierno federal, pero nunca se miran los beneficios para los electores que confiaron en ellos.

¿Qué hacer?

Hoy una corriente de opinión promueve la abstención en las elecciones del próximo 7 de junio, con el argumento de que así entenderán nuestros políticos que los rechazamos a todos y que si quieren gobernar tienen que cambiar. No creo que esta sea una buena estrategia para lograr ese fin. Como tampoco creo en los políticos puros, ni en los héroes, ni en los cambios automáticos. Pero creo fervientemente en el voto libre, quizá nulo, pero sin violencia: ¡Paralicemos la violencia electoral!

P.D. ¡Solidaridad con los medios regionales del oriente mexiquense! ¡Apoyo total al gremio periodístico de Texcoco! ¡Respaldo al periodista Juan Lázaro Santiago! ¡Repudio total a Antorcha Campesina y su candidato, por atentar contra el derecho a la información de los texcocanos, atacando el orden y la paz pública!

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