10 22 2018
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La comedia mexicana… el origen (primera de tres partes)

Por Héctor Trejo S. columnista de Radiografía Informativa.

No cabe duda que el humor es un asunto claramente regional, cultural, político y económico, pues se limita a sí mismo por aspectos de clase social, edad, religión y hasta costumbres alimenticias. Lo jocoso de una imagen es completamente subjetivo, debido a que se vale del contexto que se vive y la posición en la que el individuo se encuentre para saber si le parecerá gracioso o atrevido.

En este complejo entramado se encuentra la comedia, un género cinematográfico que puede hacer reír o generar molestia en quien la mira. Para muestra, el primer gag –chiste gráfico-visual- de la historia llamado “El regador regado”, realizado por los hermanos Lumière para la presentación en sociedad del Cinematógrafo, el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indien du Grand Café del Boulevard des Capucines en París.

Este cortometraje fue la adaptación de un cómic alemán de Herman Vogel. “Un jardinero está regando, un muchacho impide el paso del agua a través de la manguera, y cuando el ingenuo regador observa el extremo del tubo para ver qué es lo que obstruye el paso del líquido, el chiquillo suelta el agua y el jardinero recibe un baño imprevisto”[1]. Así nace el cine de comedia.

El cine de comedia en México

México recibió al cinematógrafo de manera muy especial, pues el gusto que Porfirio Díaz tenía por las costumbres y tendencias francesas le abrió las puertas de par en par. “El invento llega a nuestro país, apenas ocho meses después de su primera exhibición (proyección) pública, es decir el 6 de agosto de 1896”[2], convirtiéndose en el primer país del continente americano que contó con un cinematógrafo, traído a México por Claude Ferdinand Von Bernard y Gabriel Veyre, una especie de vendedores al servicio de los hermanos Lumiere.

La evolución de la cinematografía en nuestro país, siguiendo tendencias, primordialmente europeas y estadounidenses, permitieron que 16 años más tarde, por fin se realizara la primera cinta de comedia en México. Se trata de “El aniversario de la muerte de la suegra de Enhart”, la cual fuera realizada por los hermanos Salvador, Guillermo, Eduardo y Carlos Alva, quienes fueran seguidores cercanos del gran Salvador Toscano.

El filme de 1912, que por cierto fue un mediometraje, se filmó prácticamente en su totalidad en exteriores y narra “las peripecias del conocido clown Vicente Enhart al ir a depositar flores a la tumba de su suegra”[3]. La estática visual y el trabajo histriónico, siguen los pasos del francés Max Linder y el estadounidenes Mack Sennett, sobre todo de este último en “The Curtain Pole” de 1909. El cómico que dos años más tarde descubriera a Charles Chaplin y lo dirigiera en algunos de sus grandes éxitos.

 

Unos años más tarde, un imitador de Chaplin procedente de los Estados Unidos llamado Charles Amador, considerado en su época un plagiario, dirige la cinta “Terrible pesadilla” de 1930, en la cual también actúa al lado de Carmen Desfassiaux. El filme retrata la vida de un vagabundo –tal como Chaplin-, quien sufre diversas peripecias. “Sus escenas son copias de películas cómicas extranjeras, entre las que se encuentran algunos cortos de Hal Roach sobre los Keystones Cops o de la francesa La cacería de policías de Romeo Bosetti”[4].

Pero el verdadero primer hit de la comedia nacional llegó hasta 1936, cuando el gran Fernando de Fuentes –el de la trilogía de la Revolución- dirigiera “Allá en el Rancho Grande”, la película que fuese en su momento, la más taquillera y que diera el vuelco de los temas urbanos a la llamada Comedia ranchera, subgénero que nutrió las marquesinas de los cines mexicanos durante la llamada “Época de Oro” del cine nacional.

Además, puso al cine mexicano en el panorama mundial. A partir de esta aventura cinematográfica, la industria del séptimo arte mexicana fue considerada como una semilla en crecimiento, directores, actores y cinefotógrafos comenzaron a poner los ojos en México, para actuar, dirigir o producir.

El filme producido por el propio De Fuentes y Alfonso Rivas Bustamante, nos cuenta como un hacendado llamado Felipe y su caporal Martín, ven amenazadas su amistad por una serie de curiosos malentendidos entorno de la virginidad de una joven y bella campesina de nombre Crucita, de quien Martín está enamorado. Toda la cinta está engalanada por tradiciones, coplas, bailes y canciones, característica que le permite volverse única.

Es así como, en un ambiente de total imitación a la comedia francesa y hollywoodense de reciente nacimiento, buscando siempre encontrar un estilo propio, comienza el cine de comedia en México, que desde siempre procuraba hacerse de un prestigio y un lugar a nivel mundial, que poco a poco va adquiriendo como continuaremos explicando en las próximas dos entregas.

Cabe comentar que el género cómico cinematográfico ha sido en nuestro país, el más productivo en cuanto a taquilla se refiere, por encima del terror y el drama.

[1] Taibo I, P. (2005). La risa loca: enciclopedia del cine cómico, Volumen 1. México: Conaculta; Filmoteca UNAM.

[2] Trejo, H. (2015). Breve historia de la crítica cinematográfica en México. México: Editorial Digital UNID.

[3] Dávalos, F. (1996). Albores del cine mexicano. México: Editorial Clío.

[4] Secretaría de Cultura. (2017). El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart / Terrible pesadilla. Marzo 23, 2018, de Secretaría de Cultura Sitio web: http://www.cinetecanacional.net/php/detallePelicula.php?clv=14330

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