06 25 2017
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La Reforma Energética y los epígonos de Goebbels

México vendidoPor: Monserrat García Deheza, columnista de Radiografía Informativa.

El pasado lunes 11 de agosto del 2014, quedó publicado en el Diario Oficial de la Federación el texto de las 21 leyes secundarias que culminan la reforma constitucional en materia energética, emprendida en diciembre del año pasado. Incluye nueve leyes de nueva creación y la modificación de 12 ya existentes, sus ejes: participación de empresas privadas en la explotación de gas, petróleo y electricidad, así como su regulación y contraprestaciones correspondientes.

A la mismísima usanza de Joseph Goebbels, ministro de Información y Propaganda de Adolfo Hitler, promotores y detractores de la reforma, sistematizaron sus conocimientos de las masas y los resortes motivacionales para galvanizarlas o motivarlas, según el momento y los intereses.

Desde un principio, presidencia de la republica comenzó una propaganda feroz en medios de comunicación, afirmando que dicha reforma es la panacea para convertir a México en un país de primer nivel, en cuanto a hidrocarburos, inversión e impacto económico. Frente a nosotros se levantó cada vez con mayor intensidad, el proyecto neoliberal esbozado por Enrique Peña Nieto, cuya clave fue la desnacionalización petrolera, a través del nacionalismo petrolero fingido.

Por parte de la oposición, partidos de izquierda que frente a la opinión pública nacional se presentaron como los detractores de la reforma, no hicieron más que oponerse retóricamente, porque en los hechos, vimos con desdén que brillaron por su ausencia; hasta Andrés Manuel López Obrador, que prometió acciones sociales contundentes si se tocaba a Pemex, estuvo callado.

El pueblo mexicano también estuvo ausente.

La Reforma está hecha:

Si bien la reforma se vendió como una reforma que traería consigo una baja en los precios del gas, la gasolina y la electricidad, finalmente sabemos por boca del propio secretario de Hacienda, que el precio de las gasolinas, que es incrementado por el gobierno cada mes desde hace 14 años, no disminuirá como resultado de las reformas.

Se modificó la estructura de los monopolios Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad, otorgándoles autonomía presupuestaria y de gestión. Pero contradictoriamente, el gobierno federal asumirá el pasivo laboral de ambas compañías, convirtiéndolo automáticamente en una mega deuda pública. Además de asumir las pensiones y jubilaciones de los empleados, y reducir la carga fiscal de PEMEX y CFE.

Se establece el régimen de los ingresos que recibirá el Estado mexicano, derivados de las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos que se realicen, a través de asignaciones y contratos, así como las contraprestaciones que se incluirán en los contratos y las obligaciones en materia de transparencia y rendición de cuentas.

Se crea el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, que se encargara de recibir, administrar, invertir y distribuir los ingresos derivados de las asignaciones y contratos que se otorguen para la exploración y extracción de hidrocarburos.

Desde ahora se permite la “ocupación temporal” en donde existan contratos o asignaciones para la exploración y explotación de hidrocarburos y los dueños de los terrenos recibirán una bicoca por la renta de sus terrenos.

Se permite la utilización del método de fractura hidráulica o “fracking” para obtener gas shale, que contaminará agua, tierra y aire, poniendo en grave riesgo al ambiente y la salud humana.

La ley de la industria eléctrica establece el marco jurídico que regirá las actividades estratégicas de planeación y control del sistema eléctrico nacional, así como la prestación del servicio público de transmisión y distribución de electricidad.

Se crea el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) y se establece que el suministro eléctrico sea un servicio de interés público y que la generación y comercialización de energía eléctrica sean servicios que se presten en un régimen de libre competencia. Lógicamente, las tarifas de luz doméstica van a aumentar para que las empresas extranjeras puedan obtener buenas ganancias.

Sabido es que una reforma de esta dimensión no es fácil de predecir, porque la verdad sólo la corroboraremos hasta el momento de su implementación, pero en un contexto donde dominan las empresas extranjeras, se explota el territorio mexicano a favor de unos cuantos, y el erario público termina pagando las deudas de políticos y sindicatos corruptos, no puede dar como resultado energía limpia de bajo costo, empleos bien remunerados, protección al medio ambiente, y menos, desarrollo y bienestar para las familias mexicanas.

Alguna vez, Goebbels dijo que la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez, para que una mentira repetida mil veces se convierta en verdad. Y en efecto, los políticos repitieron hasta el cansancio sus verdades al modo.

La pregunta que nos carcome a muchos mexicanos es ¿por qué si la misma oposición desconfía en la resolución de la SCJN sobre la consulta en materia energética de 2015, siguen empecinados en adoctrinarnos con el mismo discurso de revertirla?

La única verdad es que, como país seguimos menospreciando y minimizando el imperativo de informar a la sociedad, sumémosle a esto la propaganda carroñera de todos los que recibieron bonos por aprobar la Reforma Energética (aunque después se hayan arrepentido y regresaran el bono).

¡Se jugaron la estabilidad de México, su desarrollo, su bienestar, trabajaron para la rapiña, aplaudieron la corrupción y firmaron el despojo!

¡Todos los partidos mataron la vaca, porque todos le agarraron la pata!

What Next?

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