08 17 2017
Headline

¿Quién incendió el Reichstag? Un análisis sobre la crisis que vive el Estado mexicano ante la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

incendio puerta palacioPor Monserrath García Deheza, columnista de Radiografía Informativa.

El 27 de febrero de 1933 en Alemania, el Reichstag, edificio del Parlamento Alemán fue destruido en llamas, proporcionando a los nazis la excusa perfecta para culpar a los comunistas (oposición política) y obligar al presidente Paul Von Hindenburg a suspender las garantías constitucionales, sentando las bases para la encarcelación de opositores potenciales a los nazis y legitimando el ascenso de Hitler al poder.

Es imposible no comparar tal episodio con lo acontecido en los últimos días en México: muebles e inmuebles quemados por encapuchados en varios puntos del país, incendio de la puerta de Palacio Nacional, grupos de choque infiltrados en las protestas por Ayotzinapa, núcleos violentos que operando bajo el anonimato incitan enfrentamientos con la policía.

México está experimentando un momento peligroso para el gobierno de las “Reformas”, el tema de la inseguridad ha viajado por el mundo, hay una nación enojada, una olla de presión que no están sabiendo manejar dentro del gabinete federal. Es por eso que, cuando la sociedad le dice al poder “fue el Estado”, el poder le responde “Iguala no es el Estado mexicano, México no es Siria, ni Afganistán”. Pero, la cadena de responsabilidad siempre termina en el gobierno federal. Lo que ocurre en Iguala es responsabilidad de Los Pinos.

El Presidente y el Procurador de la Republica parecen pedir a gritos que los corran, el discurso del Procurador es concluyente: la Ley se cansó. Al mismo tiempo no hay Estado.

Esto está afectando más de lo que pensamos la imagen que quiso proyectar Enrique Peña Nieto de un presidente con control de la situación; ahora teme a la legítima protesta.

Y mientras no haya justicia concreta sobre el destino de los 43, es poco probable intentar promover un verdadero clima de pacificación en Guerrero y el resto del país. Pero al margen de ello, como ocurre hoy en Oaxaca, Michoacán o Tamaulipas, por ejemplo, donde hay un literal “secuestro social” ante la ausencia del Estado y el gobierno en todos sus órdenes, sigue desarrollándose el drama vivo y cotidiano de cientos de miles de ciudadanos que han visto como se pierden sus trabajos y patrimonio, volviéndose rehenes de narco-caciques tipo José Luis Abarca.

Frente a este enardecimiento y polarización, los ciudadanos tenemos 2 opciones a elegir: O nos movilizamos en las calles hasta las últimas consecuencias, o tratamos de ajustarnos a la Ley y la justicia para todos.

Pues como bien afirmó Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén, “la maldad no es resultado de seres extraordinarios sino de gente común y corriente, que por una serie de circunstancias participan como verdugos, como ejecutores burócratas, o como testigos indolentes que ven la barbarie y simplemente la dejan pasar”. Y los mexicanos ya no debemos pecar por omisión.

Estamos ante una situación terrible porque se muestra el desfondamiento ético, intelectual, de la clase política, de los partidos políticos, los legisladores no legislan para los mexicanos, sólo negocian a su favor, no estamos siendo representados, incluso aquellos que alguna vez fueron la esperanza de la izquierda como López Obrador, hoy prefieren callar por conveniencia.

Por acción u omisión, ningún político de este país merece seguir en la carrera, a ninguno le interesan las nuevas generaciones ni las condiciones en que éstas vivirán, están muy ocupados en las próximas elecciones, tapándose con los errores de otros, echando mierda a sus opositores, callando sus vínculos partidistas negros, deslindándose de su sucia genealogía. Y por consiguiente, los niveles de gobierno y los Poderes de la Unión tambalean.

Necesitamos una agenda de acción que permita dar cauces a las protestas sociales en las calles, a los paros en Universidades, a las columnas y artículos de opinión, al debate en redes sociales, para que este episodio tan triste de nuestra historia tenga sentido.

Concluyendo:

  1. Dado que gran parte de la crisis social que padece México es por tener un presidente de la CNDH omiso, faccioso, corrupto, y hoy en día resulta obsoleta. Es necesario que las instituciones del Estado mexicano elijan un presidente de la Comisión con pasado limpio, con curriculum firme, con capacidades claras para la preservación de los derechos humanos, para sostener que la misma, como agencia estatal pero autónoma, actuará en todo momento apegada a su mandato y de manera independiente, no alineada.
  2. Es muy importante la elección del próximo año para sanear alcaldías, diputaciones locales y federales, empezar a construir el Estado de Derecho y cerrarle el paso a la impunidad desde la base donde las autoridades municipales tienen una gran responsabilidad.
  3. Exigir la aplicación de la Ley sin distinción y el predominio de la justicia para castigar a todos los implicados, los directos y los omisos.
  4. Fortalecer el Estado de Derecho es responsabilidad de todos, es necesario empezar construir mayores controles legales para los funcionarios políticos, la necesidad de profesionalizar la política es una realidad, establecer controles de confianza, quitar el fuero a todos los políticos y funcionarios para que puedan ser castigados con todo el peso de la Ley.

Los ciudadanos queremos una agenda de cambio y alguien confiable que la proponga, el panorama es incierto, la economía no remonta, ni los empleos se crean, ni el desempeño del presidente mejora. Es cierto, muchos no tenemos más que manos, libros y coraje, pero a ellos debemos aferrarnos si no queremos perder la batalla frente la ineptitud y la agresividad arrogante del poder.

Acteal, Tlatelolco, Aguas Blancas, San Fernando, Ciudad Juárez, Oaxaca, Atenco, Tlatlaya, Ayotzinapa, compatriotas:

¡Discúlpennos por haber escuchado tarde, pero todavía no les hemos fallado, ya vimos quien incendio la puerta!

What Next?

Related Articles

Leave a Reply

Submit Comment