“Un filósofo en la arena”, mucho más que un documental sobre la fiesta brava

Por Héctor Trejo S. Columnista de Radiografía Informativa
Enemigo de las corridas de toros, del maltrato animal y de las conciencias que miran fríamente estos temas, me fue muy complicado enfrentar un documental como “Un filósofo en la arena”, dirigido por Aarón Fernández y Jesús Muñoz, al pensar que me presentaría escenas de agresión a los toros en el ruedo y que aparecerían testimonios que intentaran legitimar la destrucción animal que mis ojos y mis sentidos perciben de la llamada Fiesta Brava.
Mi sorpresa llegó cuando este documental mexicano se adentró en cuestionamientos que rebasaban la simplicidad de los conceptos taurinos, de los rituales agresivos de las plazas de todos y toda la parafernalia que tienen a su alrededor y, se enfocaban en conceptos más profundos, llevados de la mano del filósofo francés, Francis Wolff, quien en pleno aislamiento laboral, decide emprender un recorridos ilustrador y reformativo por Francia, México y España, buscando respuestas a reflexiones aparentemente inconclusas y otras que han ido naciendo con el tiempo.
Más allá de la percepción arraigada y sólida de Wolff sobre los toros, la baraja de personajes que son cuestionados y que emiten con gran autoridad una amplia gama de opiniones -no sólo respecto de la llamada fiesta brava, sino de aspectos como la emotiva muerte de los animales, la indiferencia por la desgracia humana, el destino fúnebre del ser humano y hasta la migración-, le aportan al documental la dosis de certidumbre de la que muchos trabajos de este tipo carecen.
En su visita por los tres países, el filósofo francés se topa con personalidades de la talla del escritor Mario Vargas Llosa, el torero Joselito Adame, el ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud, Juan Ramón de la Fuente, el director de cine Claude Lanzmann o la escritora francesa Catherine Millet, por mencionar solo a algunos, que pluralizan las veredictos en temas tan diversos como interesantes y dignos del debate.
Al final, resulta un filme, que bien se puede considerar mucho más que un documental sobre la fiesta brava, del que se debe esperar, por obvias razones, disentir de algunas o quizá de muchas de las voces que en él son cuestionadas, pero que contribuye con conocimiento y emotividad.
Sin duda, una buena opción para asistir al cine esta semana.
Sólo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico [email protected] o sígame en mis redes sociales “CinematografoCeroCuatro” en Facebook y “Cinematgrafo04” (sin la “ó”) en Twitter.

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